Nuevamente los espacios ayer recorridos llaman mi andar,
sabiendo que disfruto y disfrutamos de rodar diario...
La ciudad de La Paz con sus calles de adoquines y
el místico Cusco con sus duende corriendo por el valle sagrado.
El calor de la linda Quillabamba y sus cascadas escondidas,
habitad de espíritus sabios, sabios espíritus..
Y solo resuena en mi hoy:
Escucho a las rutas llamarme,
son voces graves que me invitan a rodar.
Dicen extrañar mi errante andar,
Pedal a fondo, tierra adentro.
Sueños invaden mi descanso
con su carga de convide rutero.
Atravesar los amplios llanos,
por llegar a ningún lugar, como hace el viento.
Quieren volverme a ver,
es por eso que están llamándome.
Sin rumbo fijo hacia delante voy,
andar andando solo andando
por andar.

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